HAMACA

TERRAZA

 

8 DE DICIEMBRE

 

 

FAROTAS 2

COLECCIÓN

 

FAROTAS 1

 

PROCESION

 

 

 

 

 

 

  Bienvenidos   Epígrafes Pintores  Otros museos  Créditos 

Buscar

 
Escribanos
Mapa de Navegación
Recomiende a un amigo
Retroalimentación
Ir a la Universidad del Norte

 




Pintores:
Cristo Hoyos
 
video/sonido
 
Por Cristo Figueroa

La esencia significante del mundo de Cristo Hoyos se define en el rescate de estructuras mentales, idiosincracias o arquetipos colectivos que identifican modos de ser, de sentir o de vivir, nacidos de un sincretismo especialmente centrado en la cultura popular.

La agudeza de la mirada, el sortilegio del color, el regodeo en el detalle, la habilidad de la composición, la manifiesta conciencia estética y el compromiso vital de Cristo Hoyos con un entorno socio-cultural que conoce y ama, hacen que cada obra suya o la totalidad de las mismas se constituya en un Texto Pictórico, cuya fuerza expresiva reclama del espectador una lectura detenida que actualice su significado. Esta lectura pone en juego la memoria evocativa, la intensidad de las emociones, los imaginarios, la máquina de las nostalgias y el afinamiento de los sentidos.

Aceptar la invitación a transitar por estos ámbitos se convierte en un acto de re-conocimiento y al mismo tiempo en una elaborada forma de conocimiento. Si el espectador reconoce los registros en el nuevo orden propuesto, recupera vivencias personales, familiares o sociales, oye de nuevo las voces de la cotidianía y experimenta una victoria contra el olvido.

Las referencias que soportan el espacio artístico provienen de diferentes fuentes, andaluzas y mozárabes, tipologías indígenas y negroides, regionales y mestizas, que enfatizan el componente popular y reelaboran elementos de una refinada tradición decadente. En efecto, una serie de motivos recurrentes se ensamblan en estructuras deliberadamente figurativas, que sólo en apariencia reproducen la realidad, pues más que eso, suscitan significados no obvios de la misma o los enuncian de manera inédita. De ahí la presencia definida de láminas de "encantamiento", "ninfas" y "ondinas"; celosías, rejas, columnas, arcos y esmaltes, al lado de floreros, tapetes, adornos y representaciones propias de la religiosidad popular.

El tratamiento contemporáneo de todos estos elementos consiste en una franca puesta en escena , hasta tal punto que los caracteres humanos o episodios de primeros planos se mimetizan con el contenido de los objetos representados en cada una de ellas. Tan sugestivo es este efecto, que nos hace preguntarnos si es la nostalgia del artista el motor que refina las atmósferas o es que el ensamblaje de los tiempos y espacios es otra manera de vivir la cultura en nuestros tiempos.

 

HISTORIA DE LAS "FAROTAS"

De entre todas las danzas y comparsas que de los pueblos ribereños del río Magdalena se remontan a Barranquilla para gozar la juerga del dios Momo, las "Farotas de Talaigua" constituyen uno de los grupos más alegres, juguetones, vistosos e irreverentes, que adornan las fiestas de carnaval, dueños, también, de la más de la más antigua y sólida tradición histórica. Su origen se remonta a la colonia. Y sus protagonistas son los bogas. Talaigua es un corregimiento de Mompox, y "a Mompox, ("Historia del Zambaje", David E. Peñas) la fabricaron los bogas. Los indios, primero, hasta su total exterminio. Luego vinieron los negros desde las lejanas tierras de sus orichas… Y aunque las relaciones entre negros e indígenas fueron siempre celosamente prohibidas por la Corona española, el zambaje -mezcla del negro con la india- se convirtió en el patrón racial del Rio Grande."

La historia de las "Farotas de Talaigua" emerge de la feroz tensión original creada por la presencia del blanco entre los bogas de nuestro zambaje ribereño. Ese violento e inevitable claroscuro nos lo brinda el historiador-viajero José María Samper: "Allá el hombre primitivo, tosco, brutal, indolente, semisalvaje y retostado por el sol tropical, el boga colombiano, con toda su insolencia, su fanatismo estúpido, su indolencia y cinismo del lenguaje… Y más acá el europeo activo, inteligente, blanco y elegante, muchas veces rubio, y su mirada penetrante y poética, lenguaje vibrante y rápido, sus formas siempre distinguidas…" Las zambas de la época sucumbieron a la tentación y se entregaron a los brazos de estos finolis peninsulares. Los bogas se vengaron, y lo siguen rememorando, mediante el cinismo de su lenguaje… "visual": Nacieron las Farotas. El atávico travestismo de bogas de pelo en pecho y con toda la barba, representando a sus mismísimas mujeres como meretrices en calor, surtió todo el efecto deseado, y las hembras, humilladas por la burla, volvieron al bohío. Santo remedio. Hoy en día, entre chascarrillos y burlecos, son las propias mujeres quienes maquillan a sus maridos y los ornamentan con sus mismísimas prendas, a las que añaden el sombrero obsoleto, la sombrilla y las pañoletas que cuelgan de la cintura. No está por demás recordar que los bogas nunca se desprenden de su viril calzón y "amansaloco"(*) La música la proporciona una sencilla dulzaina con acompañamiento de percusión.

(*) Camiseta de franela típica del oficio de los bogas, muy ajustada al cuerpo, de manga larga, sin cuello, en colores enteros, rosado, blanco o lila.

 

 



© 2003. Todos los derechos reservados. Museo de Estética Virtual, Universidad del Norte, Barranquilla Colombia